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Un instante

¿Qué cómo estoy? ¿Me lo preguntas con la intención de escuchar atento mi respuesta, aunque no sea el “bien” de siempre que todos responden pero que nadie siente? ¿Qué cuántos años tengo? ¿Acaso importa? ¿Qué te podría decir mi edad sobre mi? He conocido ancianos de veinte y tantos y bebés de treinta y tantos. ¿Novio? ¿Por qué la pregunta? Sí te gusto déjame que lo noté, deja que descubra si me siento más, o menos sola en tu compañía. ¿Sorprendido? ¿Me creías más básica y predecible? No trates de descifrarme a partir de mi ropa, mis tatuajes, mis gestos, no soy lo que llevo puesto, ni siquiera soy la piel que habito, no soy nada de lo que ves, comparto la existencia, con este par de ojos, con este par de manos, con estas dos piernas, pero no soy yo. Solo soy por instantes, instantes cada vez menos frecuentes, en el agitado ir y venir de ...

Carta a la diosa que hay en ti

En el silencio de la madrugada cuando todavía el día no suena a Bogotá, vuelvo a leer tu carta y lo confirmo una vez más, tus letras las leé una voz en lo más profundo de mi que parece ser la misma voz que de ti salió al escribirme y entiendo cómo estamos conectadas de formas que ninguna jamás entenderá, pero que las dos podemos sentir. Me recargasté el alma, aunque tus letras hablen de finales, separaciones y distancia, toda tu suenas a libertad. Suenas a la niña de antaño con el poder de las mil vidas con las que nos carga el viajar, el vivir. Suenas diosa, suenas vida, suenas misericordia, suenas a las cosas en las que tal vez dejaste de creer porque les faltaba todo eso que ahora tienes por montones en el alma. En la carta me cuentas que ya no crees en dios pero para que seguir bajo la idea de ese dios padre castigador, ya bastante tenemos  con la opresión de la sociedad para voluntariamente resignarn...

Huxley nos lo advirtió

No teníamos redes sociales, pero nuestras tardes estaban llenas de amigos, ahora tenemos miles de seguidores y en la mayoría de los casos ningún amigo. Podíamos estar pasados de kilos, ser flacos o bajitos, pero lo aceptábamos, sin filtros, sin poses. Nos concentrábamos en nuestro mejor atributo, fuera el carisma, la inteligencia o la sonrisa, y brillábamos, al menos frente a los que realmente importaban. Nunca tuvimos que tomarnos 100 fotos para que nos gustara al menos una, la cámara disparaba el flash y esperábamos pacientes el día en que reveláramos el rollo para atesorar ese día para siempre. Una sonrisa de la persona que nos gustaba valía mucho más que los pulgares levantados de un montón de desconocidos. Ahora repartimos a diario cientos de corazones, pero parece que ya nadie quiere entregar el único corazón real que tiene para dar. Jamás se nos hubiera ocurrido tomarle foto al helado, se hubiera derretido, pero esperábamos pacientes durante meses e incluso años a que esa per...

Eterna Metamorfosis

-No quiero saber de hombres por un tiempo, nada de amor, ni de ilusionarme, ni de esperar nada de nadie, necesito sanar. -75 días después sus brazos me rodeaban y como si se tratara de una crisálida yo sentía como mis alas volvían a crecer.  No sabía como había llegado hasta ahí. Había creído, como siempre, tener todo bajo control. Era consciente de que estaba algo rota pero recordaba como bailar con prudencia en el borde del acantilado de los amores furtivos. Sabía disfrutar de una charla que viniera del corazón, sin tener que entregarlo. Sabía dar un beso inolvidable sin después añorarlo, conocía las técnicas para  disfrutar entre el ruido de los que dicen amar la libertad pero sueñan con alguien que se convierta en su "tatequieto".  Estaba bien, sobrevivía contenta. Después de salir del agujero negro de una relación toxica. Hasta el aire de las discotecas y los bares parece más puro que el de tu antigua realidad. El baile, la noche, los amigos, la gente n...

Un viaje diferente

El tiquete de vuelo un pequeño cuadrito que se derritió en su boca. La noche pasó sin más. Antes de ir a dormir, ya en la madrugada, decidió tomar una ducha. Abrió la llave y antes de iniciar el ritual mecánico de darse un baño. Estiró los dedos como hechizada por el agua que caía. Sus dedos bailaban con el agua. Y por primera vez realmente la veía. La magia del elemento la envolvía fue ahí cuando supo que el viaje había comenzado. Volvió a la cama, aun tratando de asimilar como era posible que se hubiera bañado tantas veces en su vida y que nunca se hubiera detenido a pensar en lo maravillosa que era el agua y la manera en que se adhiere al cuerpo en forma de pequeñas gotas. En su liquidez y preciosa transparencia. Pensó- Solo reconociendo la belleza y perfección del agua. Entendemos la belleza y perfección de nosotros mismos y del planeta al fin y al cabo eso somos, agua. Una vez en la cama se arropó, y como en un tobogán se comenzó a deslizar entre las realidades. Se ...

Unos ojos

No era el mejor momento pero....¿Cuando lo es? Sus ojos se estrellaron con los míos  y sentí que podía verme, verme de verdad Estaba algo rota y él lo supo desde ese instante. Tuve miedo, no quería exponer el alma una vez más  y me conozco, se que hay ojos a los que no me resisto. Así que  me condené, busqué y encontré la manera de que esos ojos no quisieran volver a intentar verme el alma. Busqué otro ojos, unos que le hicieran daño unos a los que pudiera engañar unos que se creyeran la historia de la mujer perfecta. Y que me ayudaran a ignorar el impulso de exponer mi corazón Unos ojos que me dejaran ser quien tuviera el control sobre que cara mostrar Aun no aprendo que la mitad de las cosas que pasan son resultado de mis decisiones la otra mitad ya están escritas  y escrito estaba estrellarme en sus ojos de nuevo. Poco le costó leerme. Sabía quien era y lo que escondía,  incluso antes de que yo lo supiera. E...

No lo busques si no te has encontrado

Me llamó llorando, estaba mal, su novio parecía distante, como si le pasara algo y no quisiera contarle, además estaba irritable. Mi amiga no sabía que hacer, el miedo a perderlo la estaba volviendo loca. Le pregunte como estaba ella, entre sollozos y lamentos, me di cuenta de que estaba irritable, parecía distante, y cargaba más cosas de las que podía contar. Y aun así seguía empeñada por saber que hacer respecto a él.-"¿Lo busco?¿Hablo con él? Yo se que yo he estado super sensible y algo complicada, pero no quiero perderlo." Respiré profundo para que mis dramas no se mezclaran con los de ella, yo también estaba por esos días buscando en otros lugares lo que había perdido dentro de mi pero suficiente tenía ya ella, como para ponerle carga extra. Y como por arte de magia, o mejor dicho del "El espíritu santo" como diría mi madre, le dije: "No tiene sentido que los busques mientras tu no te hayas encontrado, lo que estas notando en él, probablemente sea un ...